Al atardecer llegamos a un lugar rodeado de olores,algunos nuevos para mí. Me dejaron en el suelo y yo no sabía que hacer,así que estuve olfateando todo lo que había alrededor con detenimiento. Unos increibles ojos verdes me escudriñaban desde lejos,poco a poco se fueron acercando y aunque sentí miedo mi curiosidad fué aún mayor. No era un perro,pero su olor coincidía con el de la mantita sobre la que había viajado en las últimas horas y también había parte de ese olor en mis humanos,así que me tranquilicé y pensé que aquella a quien llamaban Muki parecía ser otro mienbro de mi nueva manada.
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